Horario Parroquial

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Adoración al Santísimo

Lunes - Viernes:

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Domingo 2° de Cuaresma

 

Al inicio de la segunda semana de cuaresma, la liturgia nos presenta cada año el relato de la transfiguración de Jesús.  Es como el contrapeso al relato de la prueba a la que fue sometido Jesús; relato que escuchamos el domingo pasado.  También es una narración que anticipa la pascua, el término del camino cuaresmal.  Jesús que se transfigura ante sus discípulos y ante nosotros que escuchamos el relato, nos da un anticipo de la gloria de su resurrección. 

Domingo 1° de Cuaresma

 

El evangelio del primer domingo de cuaresma es siempre un relato de las tentaciones de Jesús en el desierto.  La narración de san Marcos que acabamos de escuchar es escueta, es breve.  El Espíritu que Jesús ha recibido en el bautismo, lo impulsa a adentrarse en el desierto, lugar donde Israel fue probado también en su fidelidad.  Allí permanece cuarenta días, lapso de tiempo necesario para que un proyecto se realice a cabalidad.  El evangelista no dice que ayunara durante ese tiempo, sino que Satanás lo tentaba, lo ponía a prueba, durante el tiempo que allí estuvo.  Parece que es algo que se prolonga durante todo el tiempo de cuarenta días.  Por lo tanto fue una prueba cabal, plena, radical.  Como Satanás es el adversario de Dios, se puede suponer que Satanás trataba de desviar a Jesús de su misión, que acababa de recibir en el bautismo con el don del Espíritu.  El evangelista no nos dice por qué medios Satanás puso a prueba a Jesús.  Pero él salió victorioso de la prueba, pues de inmediato comenzó a anunciar el evangelio del Reino.  Si lo que pretendía Satanás era desviarlo de su propósito, evidentemente no lo logró. 

Domingo 6° Ordinario

El evangelio nos relata hoy la curación de un hombre afectado por una impureza corporal. En tiempos del Antiguo Testamento y todavía en tiempos de Jesús, algunas afec­ciones de la piel, que para nosotros son simples enfermedades, tenían una dimensión reli­giosa. La Biblia las llama “lepra”, pero como ya se ha dicho muchísimas veces, esas afec­ciones no tenían que ver con la enfermedad que nosotros hoy llamamos con ese nombre. En tiempos del Antiguo Testamento, esas afecciones cutáneas eran el signo visible de la incapacidad humana de acercarse a Dios. Quien las sufría no podía participar en el culto, en la liturgia del Templo. Por eso un sacerdote, no un médico, era el que diagnosticaba y declaraba la impureza y la rehabilitación.

Domingo 5° Ordinario

 

El pasaje evangélico que acabamos de escuchar ha recibido el nombre de “un día en la vida de Jesús”.  Efectivamente este pasaje, junto con el que leímos el domingo pasado, describe una jornada de actividades en la vida de Jesús.  En la mañana del sábado, Jesús visita la sinagoga y allí participa en el culto, enseña y cura a un hombre poseído por un espíritu inmundo.  Al salir de la sinagoga va a la casa de Pedro.  La suegra de Pedro está enferma, Jesús la cura.  Ella se pone a preparar el almuerzo y a servirlos.  En la tarde llega una multitud de gente.  Le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio.  Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios.  Luego se fueron todos a dormir, y el evangelista dice que de madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar.  Cuando Pedro y sus compañeros se despertaron, lo fueron a encontrar para decirle que había más gente esperándolo y buscándolo.  Pero Jesús decidió más bien salir de gira: “Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allí el Evangelio, pues para eso he venido”.  Y recorrió toda Galilea.

Domingo 4° Ordinario

El relato evangélico que acabamos de escuchar corresponde al primer milagro que realiza Jesús en el evangelio según san Marcos.  Es el relato que san Marcos ha elegido para presentar a Jesús en acción.  Jesús se ha trasladado a Galilea y ha comenzado a anunciar que el Reino está cerca y que por eso es necesario convertirse y creer en el Evangelio.  Luego ha llamado a sus primeros discípulos para que le sigan.  Y así llega a Cafarnaúm.  El sábado entra en la sinagoga y se pone a enseñar a la gente presente.  El evangelista no nos transmite las palabras o la enseñanza de Jesús.  Pero sí nos cuenta la reacción de la gente: Los oyentes quedaron asombrados de sus palabras, pues enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

 
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