Horario Parroquial

Misas

Lunes a Sábado:
8: 00 am y 6:30 pm

Domingos y Festivos:

8:00 am, 9:30 am,
11:00 am y 12:30

6:30 pm, 8:00 pm

Confesiones

Lunes, Miércoles, Viernes:
7:45 am - 8: 15 am

Martes, Sábado:
6:00 pm - 6:30 pm

Oficina

Lunes a Viernes

8:30 am - 12:00 m

2:30 pm - 5:00 pm

Adoración al Santísimo

Lunes - Viernes:

7:00 am - 6:00 pm

Domingo 2° de Cuaresma

Todos los años, en el segundo domingo de Cuaresma, contemplamos a Jesús transfigurado. Esta escena complementa la del domingo pasado. Hace una semana escuchábamos el relato de la victoria de Jesús sobre Satanás, que lo puso a prueba en el desierto. Eso fue un anticipo de la salvación que nos obtuvo por su pasión y muerte en la cruz. La escena de su transfiguración es un anticipo de su resurrección. Es más, esta es la única escena en la vida de Jesús en que aparece visiblemente con la gloria y esplendor propio de la resurrección. Los discípulos testigos quedan envueltos en el resplandor de Cristo transfigurado como anticipo de que también ellos participarán de la gloria de Cristo en su resurrección.

Domingo 1° de Cuaresma

Los domingos de cuaresma la Iglesia nos propone en la liturgia de la Palabra, pasajes bíblicos de primera importancia para nuestra fe. Siempre, el primero y segundo domingo de Cuaresma escuchamos el relato evangélico de la prueba a la que se sometió Jesús y el relato de la transfiguración. En los otros tres domingos de cuaresma, este año se leerán pasajes del evangelio según san Juan. En cambio, en la primera lectura, escucharemos pasajes que relatan episodios importantes de la historia del Antiguo Testamento. Normalmente el salmo responsorial y sobre todo la segunda lectura complementarán la primera. Por lo tanto, pienso que es oportuno hacer una breve reflexión sobre el evangelio y sobre la primera lectura a fin de facilitar la meditación sobre los acontecimientos de nuestra salvación que se nos proponen a nuestra consideración.

Domingo 6° Ordinario

Hemos escuchado en la lectura evangélica el relato de la curación de un leproso. Es la única curación de lepra que relata el evangelista san Marcos. Según la mentalidad de la época, quien padecía de cualquiera de las múltiples afecciones de la piel que se conocían como lepra, en realidad no padecía de una enfermedad, sino padecía de una impureza que lo obligaba a mantenerse aparte. Era como si una falta secreta le brotara desde lo profundo a la superficie del cuerpo, poniendo en evidencia su corrupción interior. Los afectados por una de las múltiples afecciones cutáneas conocidas como “lepra” eran gente con la que no se debía tratar, no fuera que le cayera a uno también la exclusión y la impureza. Por lo tanto, la intervención de Jesús no será una simple curación de una enfermedad, sino la remoción de un estigma, de un motivo de exclusión, el restablecimiento de la dignidad personal, de la convivencia con los demás.

Domingo 5° Ordinario

El pasaje del evangelio que acabamos de escuchar se suele llamar “una jornada en la vida de Jesús”.  En efecto, el evangelista nos va dando indicaciones de tiempo que abarcan la mañana, la tarde, la noche y el amanecer.  Por la mañana, Jesús está en la sinagoga en Cafarnaum y cura a un hombre poseído de un espíritu inmundo.  Esa fue la lectura del domingo pasado.  Luego al salir, va a casa de Pedro y cura a su suegra, que después les hace la comida; se puso a servirlos, dice el evangelio.  Al atardecer, Jesús cura a una multitud de enfermos y poseídos.  De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levanta temprano y se va a un lugar solitario a rezar.  Luego vienen sus discípulos a buscarlo y se van a otros pueblos de Galilea para predicar también allá el Evangelio. 

Domingo 4° Ordinario

El evangelista san Marcos narra la expulsión de un espíritu inmundo que se había posesionado de la vida de un hombre.  Tengo para mí que cada evangelista nos narra en primer lugar aquella escena, aquel episodio que mejor describe la misión de Jesús, el sentido de su obra.  San Marcos abre el relato del ministerio de Jesús con el episodio que acabamos de escuchar.  Jesús está en la ciudad de Cafarnaúm, ha iniciado su predicación y ha convocado a sus primeros seguidores.  Según su costumbre va a la celebración del sábado en la sinagoga y le ofrecen la oportunidad de hablar.  El evangelista nos cuenta la reacción de los asistentes a la enseñanza de Jesús, pero no nos transmite la enseñanza de Jesús.  Nos dice que los oyentes quedaron asombrados de sus palabras, pues enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

 
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