Horario Parroquial

Misas

Lunes a Sábado:
8: 00 am y 6:30 pm

Domingos y Festivos:

8:00 am, 9:30 am,
11:00 am y 12:30

6:30 pm, 8:00 pm

Confesiones

Lunes, Miércoles, Viernes:
7:45 am - 8: 15 am

Martes, Sábado:
6:00 pm - 6:30 pm

Oficina

Lunes a Viernes

8:30 am - 12:00 m

2:30 pm - 5:00 pm

Adoración al Santísimo

Lunes - Viernes:

7:00 am - 6:00 pm

Domingo 6° Ordinario

Hemos escuchado en la lectura evangélica el relato de la curación de un leproso. Es la única curación de lepra que relata el evangelista san Marcos. Según la mentalidad de la época, quien padecía de cualquiera de las múltiples afecciones de la piel que se conocían como lepra, en realidad no padecía de una enfermedad, sino padecía de una impureza que lo obligaba a mantenerse aparte. Era como si una falta secreta le brotara desde lo profundo a la superficie del cuerpo, poniendo en evidencia su corrupción interior. Los afectados por una de las múltiples afecciones cutáneas conocidas como “lepra” eran gente con la que no se debía tratar, no fuera que le cayera a uno también la exclusión y la impureza. Por lo tanto, la intervención de Jesús no será una simple curación de una enfermedad, sino la remoción de un estigma, de un motivo de exclusión, el restablecimiento de la dignidad personal, de la convivencia con los demás.

Domingo 5° Ordinario

El pasaje del evangelio que acabamos de escuchar se suele llamar “una jornada en la vida de Jesús”.  En efecto, el evangelista nos va dando indicaciones de tiempo que abarcan la mañana, la tarde, la noche y el amanecer.  Por la mañana, Jesús está en la sinagoga en Cafarnaum y cura a un hombre poseído de un espíritu inmundo.  Esa fue la lectura del domingo pasado.  Luego al salir, va a casa de Pedro y cura a su suegra, que después les hace la comida; se puso a servirlos, dice el evangelio.  Al atardecer, Jesús cura a una multitud de enfermos y poseídos.  De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levanta temprano y se va a un lugar solitario a rezar.  Luego vienen sus discípulos a buscarlo y se van a otros pueblos de Galilea para predicar también allá el Evangelio. 

Domingo 4° Ordinario

El evangelista san Marcos narra la expulsión de un espíritu inmundo que se había posesionado de la vida de un hombre.  Tengo para mí que cada evangelista nos narra en primer lugar aquella escena, aquel episodio que mejor describe la misión de Jesús, el sentido de su obra.  San Marcos abre el relato del ministerio de Jesús con el episodio que acabamos de escuchar.  Jesús está en la ciudad de Cafarnaúm, ha iniciado su predicación y ha convocado a sus primeros seguidores.  Según su costumbre va a la celebración del sábado en la sinagoga y le ofrecen la oportunidad de hablar.  El evangelista nos cuenta la reacción de los asistentes a la enseñanza de Jesús, pero no nos transmite la enseñanza de Jesús.  Nos dice que los oyentes quedaron asombrados de sus palabras, pues enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

Domingo 3° Ordinario

Hemos escuchado en el pasaje del evangelio el relato de los inicios del ministerio y predicación de Jesús.  El arresto de Juan el Bautista es el acontecimiento que desencadena la acción.  Da la impresión de que después de su bautismo, Jesús permaneció en Judea, cerca de Juan, pues dice el evangelista que después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios.  Lamentablemente no tenemos información para saber cuánto tiempo habría permanecido Jesús en Judea o cuál era su relación con Juan.  El hecho es que cuando el rey Herodes encarcela a Juan, Jesús regresa a Galilea, donde se había criado.  Pero no regresa a Nazaret, sino que se establece en Cafarnaúm (cf. Mt 4,12-13)

Domingo 2° Ordinario

En la reflexión de hoy quiero centrarme en la segunda lectura, en la que san Pablo amonesta y enseña a los corintios sobre la fornicación y da unos esbozos de la comprensión cristiana del cuerpo y de la sexualidad humana.  El desarrollo de técnicas confiables y cómodas para separar los aspectos placenteros y afectivos de la sexualidad de su potencial generativo, trajo como consecuencia un cambio radical en el modo de vivir la sexualidad humana.  Vivimos actualmente en un mundo erotizado y en una cultura de gran libertad en el manejo de la sexualidad y de ilimitada tolerancia a las más variadas formas de ejercicio de la sexualidad humana, y es oportuno recordar el pensamiento de la Iglesia sobre el tema con el fin de asegurar que esa dimensión de nuestra existencia se desarrolle y se humanice y quede integrada en el proceso de santificación propio de los cristianos.  Sobre este tema, como sobre tantos otros de índole moral, la Iglesia desarrolla su pensamiento a partir de las cosas como son, a partir de la naturaleza.

 
VATICANO CELAM GUATEMALA CLAR AGUSTINOS RECOLETOS JAR AGUSTINIANO RADIO MARIA